La maña de los vendedores ambulantes

Posted on abril 12, 2011

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Fotógrafo: Eddy Rojas

En la esquina 16 de septiembre y Eje Central Lázaro Cárdenas, un hombre de unos cuarenta y tantos, chaparrito y moreno comienza a chiflar. A su lado, los vendedores ambulantes recogen sus puestos.

Los puestos están conformados por una lona de forma cuadrada. Encima acomodan de forma bonita algunos productos como películas piratas, gorros, calcetines, bolsas, fundas para lavadora y programas de computadora. De esta forma, cuando es necesario huir, sólo toman las cuatro esquinas de su lona y las juntan a manera de bolso.

Algunos meses atrás, cuando los vendedores ambulantes escuchaban el pitazo, alzaban sus puestos y se escondían velozmente en algún local o daban la vuelta a la esquina.

En esta ocasión las cosas son más simples para ellos, una vez que el chaparrito comienza a chiflar, los vendedores alzan sus puestos con calma, cuidando que no se desacomode ni se altere el orden de sus productos. Los policías caminan erguidos con cara de malos y pasan frente a ellos.

Alcanzan a ver toda la escena, ven al hombre que chifla y ven a los vendedores recogiendo con cuidado su puesto, si algún vendedor se atrasó, ellos sólo caminan más despacio para darles tiempo.

Un señor de bigote ya ni siquiera se esfuerza en esconder la mercancía, sólo toma las cuatro esquinas de su tela y permite que sus cachuchas se vean y hasta una logre escapar. Pero él se da el tiempo de recogerla y guardarla bien para que nadie la pise.

Los policías pasan derechos y tratan de no mirar hacia los lados. Los vendedores se paran también erguidos como si fueran a saludar a la bandera. Apenas éstos se retiran, los vendedores vuelven a acomodar sus cosas.

Este ritual se realiza durante repetidas ocasiones en un solo día, pero no de a diario, sino de vez en cuando. Aún cuando un policía sólo tiene que pasar a dejar algún objeto del otro lado de la calle, los vendedores recogen sus productos y se quedan erguidos, como si se pudieran camuflajear con la pared.

Pero los policías son buenas personas y caminan rápido para dejar que estos puedan seguir vendiendo.

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