¿Es natural que un hombre ame a otro de su mismo género?

Posted on abril 18, 2011

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Cada vez que escucho a alguien decir que ser homosexual es algo antinatural, a mí me da mucha risa. ¿De cuándo acá nos importa qué actitudes son naturales y cuáles no?

A lo largo de muchos siglos el hombre ha sido capaz de crear grandes edificios, de crear leyes, inventarse naciones y la propiedad privada, de generar reglas sociales tan cambiantes como las mareas, de cubrirse el cuerpo, y no sólo eso, de crear magníficos diseños en un intento por tener pelaje. En fin, el hombre ha dejado de ser natural desde hace siglos.

En una fiesta conocí a un tipo que hablaba muy en serio de la astrología y de creer en Dios. Su religión estaba mezclada con todo un poco, pero no por eso dejaba de ser muy rigurosa. Él insistía en que la teoría de la evolución era sólo una teoría, que el Bing Bang nunca existió y que no podíamos creer en los científicos, pues ellos sólo querían nuestro dinero. Que en lo único que podíamos creer era en Dios y en nuestra fe.

Además, continuó tensando la reunión al asegurar que el ser humano era por naturaleza vegetariano, pues no tenía garras ni grandes dientes, sino un intestino largo como el de los herbívoros y mencionó algo sobre la cola que en realidad no entendí. Mi punto aquí es que él estaba cayendo en lo mismo que caen muchas personas al decir que lo más natural es que un hombre se junte con una mujer para tener hijos. Es decir, se sienten seguros de dictar lo que es o no natural.

¿Y yo me pregunto? ¿El hombre es en sí un ser natural? Lo único natural que tenemos es que comemos, dormimos, hacemos del baño, nos procreamos, nos organizamos en grupos y aprovechamos nuestras armas, pues así como un tigre tiene garras y dientes, un elefante su gran peso y una trompa y un venado unas astas puntiagudas, nosotros tenemos un cerebro y nuestras manos.

De esas dos herramientas nos hemos valido para crear un mundo alterno al resto del reino animal. ¿Qué es lo que nos diferencia del resto de los animales? Muchos dirán que la conciencia, o los sentimientos, o el arte; pero lo que realmente nos separa del resto de los seres vivos es nuestra capacidad de elegir. De ahí surge todo.

Antes de continuar quiero aclarar que no me refiero a las decisiones individuales, sino a las que ha hecho el ser humano como especie.

Por ejemplo, el hombre ha elegido comunicarse con un lenguaje más complicado, ha elegido no quedarse en cuevas sino crear construcciones más bonitas y acogedoras, ha decidido no cazar ni cosechar cada que lo necesita, sino crear toda una estrategia de acuerdo al calendario y delegar responsabilidades. Ha decidido defenderse y cuidarse en grupos a través de reglas y normas, y que si éstas no son cumplidas, él mismo puede castigarse, para eso el hombre ha elegido entre los suyos a un grupo selecto para que se encargue de castigar a los que se porten mal.

También el ser humano ha elegido crear armas para defenderse y comer diferentes platillos. Decidió vestirse de muchas maneras y con un estilo propio. Ha desarrollado avances en las comunicaciones porque ha decidido que comunicarse con los suyos es muy importante.

Él mismo decidió que su sociedad funcionará a través de pequeños grupos llamados familias. Y cada época decide qué tipo de familias debe constituir su sociedad. Si familias grandes, pequeñas, con papá y mamá o con tutores, etc.

Además, el hombre decidió estudiar al resto de los animales y extraer información del mundo que le rodea; es más, él decidió, de acuerdo al lugar y en la época en la que se encontraba creer en un dios, en muchos, en la naturaleza, en la ciencia o no creer en nada.

En fin, el ser humano es el animal menos natural del planeta. ¿Y ahora? ¿Si ha decidido cambiar su realidad de una forma abrupta durante tantos siglos, creen que elegir a quién amar, el género de su preferencia, si quiere o no tener hijos, cambiar de religión y de qué forma procrear arruiné su ente natural?

Yo creo que no, a estas alturas es como una burla criticar a otras personas por sus preferencias sexuales, y más aún, criticar a las parejas homosexuales por querer adoptar un hijo con el argumento de que eso no es natural.

Critiquen a una rana, a un ave o a una liebre, pues si ellos aprenden a elegir o a vivir de forma diferente al resto de su grupo, entonces hablaríamos de una inteligencia en evolución y de un fenómeno bastante extraño que podría causar malos augurios.

Pero criticar al hombre que lleva siglos rompiendo reglas, que vuela cuando no tiene alas, que viaja en mar cuando no tiene aletas, que elige su platillo aunque no sea temporada o no esté en la zona geográfica adecuada, de hacer sus necesidades tras la puerta y en lugares higiénicos en lugar de al aire libre, de rediseñar su ambiente si el de origen no le gusta, de cambiarle el sabor a sus alimentos con fuego, de competir con la naturaleza creando productos artificiales y  de procrear en Vitro, es como una tomada de pelo.

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